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La inteligencia oculta de tus células: cómo tu cuerpo se repara a sí mismo

Escrito por Juan Miguel Pérez Roca. Revisado clínicamente por Juan Miguel Pérez Roca.

Ondas concentricas en la superficie del agua

En resumen

El cuerpo tiene una capacidad propia de reparación y autorregulación. La terapia manual no la sustituye ni la acelera por sí sola: intenta facilitarla. Nada de lo que se cuenta aquí permite prometer una curación.

Una pregunta que la biología todavía está respondiendo

¿Cómo sabe un cuerpo cuántos dedos tiene que tener? ¿Cómo consigue organizar millones de células para que un tejido se cierre en el sitio correcto y con la forma correcta? Durante mucho tiempo la respuesta por defecto fue el gen: un plano rígido que cada célula se limita a ejecutar.

Esa respuesta explica muchas cosas, pero no todas. No explica del todo que una salamandra regenere una extremidad entera con su forma exacta, ni que un embrión sea capaz de reorganizarse después de una lesión temprana. Hay algo más que instrucciones: hay coordinación.

Células que intercambian información

La idea que están explorando investigadores como Michael Levin, en la Universidad Tufts, es que las células no se limitan a obedecer. Reciben señales de sus vecinas y del entorno, se adaptan a situaciones nuevas —una herida es siempre una situación nueva— y se coordinan hacia un objetivo común: reconstruir un tejido que funcione.

Parte de esa conversación es eléctrica. Todas las células del cuerpo, no solo las neuronas, mantienen diferencias de voltaje a través de su membrana, y esas diferencias no son un subproducto: influyen en qué hace cada célula y dónde. En los modelos de laboratorio de Levin, cambiar ese patrón eléctrico cambia la forma que acaba tomando el tejido.

Qué está demostrado y qué es investigación abierta

Esta distinción importa, y preferimos hacerla nosotros antes de que la haga otro. Dos cosas están bien establecidas. La primera es el efecto piezoeléctrico del colágeno: al comprimirse o estirarse, genera pequeñas corrientes eléctricas. La segunda es la mecanotransducción, el proceso por el que una célula convierte un estímulo mecánico en señales bioquímicas dentro de sí misma. De eso hablamos con más detalle en otro artículo de este blog.

Lo que todavía es una línea de investigación abierta —prometedora, pero abierta— es hasta dónde llega el papel de esos patrones eléctricos en la reparación de un cuerpo humano adulto, y cuánto de lo que se observa en anfibios o en cultivo se traslada a una consulta. Contarlo como si ya estuviera cerrado sería exagerar.

Dónde entra, entonces, la terapia manual

En un sitio más modesto del que a veces se le atribuye, y aun así interesante. Cuando trabajamos sobre la fascia con una presión sostenida y lenta, estamos introduciendo un estímulo mecánico en un tejido que sabemos que responde a estímulos mecánicos. No imponemos una forma: ofrecemos información.

Las técnicas fasciales trabajan sobre el tejido conectivo, que es el que mejor documentado tiene ese comportamiento. Las craneosacrales buscan un estado de quietud en el que el sistema deje de sostener una tensión de fondo. Las viscerales liberan las envolturas que rodean a los órganos para que recuperen movilidad. Cada una entra por un sitio distinto.

Lo que ninguna de las tres hace es curar. Un tejido que recupera movilidad y se hidrata mejor está en mejores condiciones para hacer lo que el cuerpo ya sabe hacer. Eso es todo lo que podemos afirmar, y es bastante.

Lo que esto significa si eres tú quien tiene el dolor

Tres cosas prácticas. La primera: la capacidad de autorregulación del cuerpo es real, pero no es infinita ni automática; hay lesiones y enfermedades que necesitan otra cosa, y decirlo forma parte de nuestro trabajo.

La segunda: la osteopatía no sustituye a la medicina convencional. Si estás en tratamiento por algo, sigue con él y cuéntanoslo en la primera visita.

Y la tercera: cuántas sesiones hacen falta depende del caso y no lo sabemos de antemano. Las molestias recientes suelen responder antes; los patrones de años, más despacio. En la primera visita valoramos tu caso y te damos una estimación realista, que a veces es «esto no es lo tuyo».

La información de esta página es divulgativa y no sustituye una valoración sanitaria individual.

Fuentes

  1. Levin M. «Bioelectric signaling: Reprogrammable circuits underlying embryogenesis, regeneration, and cancer». Cell, 2021; 184(8): 1971-1989. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33826908/

Si esto te suena de cerca

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